“Segundas partes nunca fueron buenas… ¿o si…?
23-02-2018
“Segundas partes nunca fueron buenas… ¿o si…?
Atribuida a Miguel de Cervantes, quien la ubica en el cuarto capítulo de la segunda parte de su afamado libro “Don Quijote de la Mancha” (1605), en medio de un debate entre personajes surge esta frase.
Se emplea bastante para aludir al fracaso de la segunda parte de algo. Tal vez, Cervantes intentaba anticiparse a posibles críticas de sus colegas o de los lectores, suponiendo que sería poco probable mantener la calidad literaria del primer libro. 
Con este adagio, se intenta puntualizar que aquello que resultó bueno o exitoso en una primera etapa, será imposible de repetir.
Pienso que sí y no. Sí, porque es cierto que el encanto de la primera vez aparece como insuperable en muchas circunstancias (Relaciones de cualquier tipo, obras literarias, cine, etc.), no, porque sobran ejemplos de lo contrario; como en el cine y en algunas relaciones de pareja, tras una infructuosa primera vez, la segunda parece la definitiva, al menos, por el momento.

En las relaciones de pareja

Hay parejas ya ancianas que afirman haberse amado toda la vida (y yo les creo). Pero tirando de estadísticas, la realidad es que, como en la canción de Rocío Jurado, el amor también se acaba.Antes de una segunda oportunidad, hay que recordar las posibles causas que originaron esa primera ruptura o en su caso, la segunda.

Algunas de las principales razones por las que se rompe una relación son:
  • El monstruo de los celos. Fundados o infundados ya en si es un problema serio; pero, cuando esas películas están en la imaginación de esa persona, sin duda alguna es una amenaza para la relación. La inseguridad que pueda tener uno o ambos, es un cable de alta tensión ya que la chispa del enfrentamiento salta en cualquier momento, la baja auto estima alimenta bastante las probabilidades de fracaso.
  • Las faltas de respeto. Ninguna pareja está exenta de conflictos. Por otro lado, a la hora de comunicarse muchas adoptan el trato irrespetuoso en el diálogo con gestos que restan al éxito de esa comunicación. Y, es que, por muy enamorados que se esté, no hay que llegar a esos términos. Las diferencias no deben estar asociadas a la violencia. La falta de habilidades sociales y el no saber ser asertivo, conlleva estos desencuentros, desgraciadamente bastante frecuentes.
  • Discrepancia de objetivos o pareceres. Cuando lo que ocurre es que los objetivos vitales son totalmente incompatibles hay 2 alternativas:
    • reconsiderar las necesidades y su grado de importancia.
    • tomar una decisión: aceptar tal cual es la persona enfocándote en lo que te resulta positivo o bien, dejarla y tratar de buscar a esa otra persona que se adapte a tus necesidades

Cuando se plantea el…. ¿Nos damos una oportunidad?

“Y, si pudiera elegir, y si tuviera otra oportunidad, todo lo haría solo por volver a la noche en que te encontré, en que te dije lo que hoy sigo pensando sin condición, todo lo haría otra vez para volverte a conocer” – la segunda oportunidad. La habitación roja. Niccifrench.

Las segundas partes sí pueden ser buenas si se dan los pasos adecuados y dejamos la desesperación a un lado. La comunicación es la mejor arma de cualquier pareja y nada es imposible si inspiramos la confianza necesaria pero, especialmente y como sucede con cualquier situación amorosa, tendremos que estar estables y dispuestos a dar el 100%.

El dar o darnos una segunda oportunidad con un amor pasado es una decisión muy personal. Es cierto que existen opiniones encontradas acerca de que las segundas partes nunca fueron buenas, las segundas oportunidades como todo en la vida, necesita su tiempo y a veces, no estamos preparadas/os para dar lo mejor de nosotras/os a otra persona o bien, dejamos ir a ese amor y luego nos damos cuenta de lo valioso que era.

Walter riso dice: “coincidir con una persona, mental y emocionalmente, es una suerte, una sintonía asombrosa y casi siempre inexplicable”, no pasa nada si necesitamos de una segunda oportunidad para comprobar que tenemos esa sintonía con la persona que amamos ¿no?


Date la oportunidad si…
  • Si sientes que durante la relación hubo un verdadero crecimiento de los dos (emocional, espiritual, intelectual…).
  • Si todavía hay amor y pasión.
  • Si notas una buena fe de tu pareja y un auténtico arrepentimiento.
  • Si hay un hogar sólido o muchos planes construidos. (eso sí, no solo por esto debes quedarte en una relación).
  • Si hay respeto entre los dos, incluso cuando se acabaron las cosas.

Piénsalo muy bien si…
  • Si hubo una infidelidad y todavía no perdonas.
  • Si hubo maltrato o agresividad física o emocional.
  • Si no hay amor ni pasión.
  • Si ya vas por la tercera vez (o más) que lo perdonas.
  • Echas de menos a tu pareja porque no eres capaz de estar solo y esto es negativo. 

Los problemas que os llevaron a la ruptura seguirán ahí, surgirán de nuevo y os volverán a sumir en una relación tóxica donde seréis de todo menos felices. Las estadísticas ofrecen cifras desalentadoras: el 73% de los segundos matrimonios acaba en divorcio… ¿será por eso que somos más flexibles en esa segunda oportunidad?


La media naranja no existe

Las parejas que se dan segundas oportunidades y estas funcionan es porque han sabido disfrutar de todo ese tiempo que han estado sin su pareja. Lo han tomado como una ocasión para reflexionar, para verlo todo desde otro ángulo y pensar muy bien las cosas antes de tomar una decisión equivocada. Este tipo de parejas saben que son compañeros de vida, pero que también son seres individuales y que su felicidad no depende del otro, sino de ellos mismos. Por eso, no temen estar solos. Ellos eligen compartir su vida con la otra persona, no que la otra persona sea el aliento de sus vidas. En muchas relaciones de pareja aún existe la creencia de que la media naranja existe y esto provoca que ansiemos estar en pareja.No nos equivoquemos, necesitamos estar en pareja, no enamorarnos. Estas son dos cosas muy diferentes que provocan que, a veces, creamos que estamos enamorados cuando en realidad lo que queremos es tan solo alguien a nuestro lado.

Si aprovechas el tiempo que estás sin tu pareja, puedes descubrir y ver tu relación de otra manera, desde diferentes perspectivas. De esta manera, podrás comprobar si has hecho bien, si merecéis una segunda oportunidad o si la ruptura fue lo más sensato por parte de los dos.


Si vas a volver….

Es importante considerar cuatro puntos a la hora de valorar si una segunda oportunidad tendrá un final feliz o no: 
  • El sentimiento que les une.
  • El motivo de la ruptura.
  • Que les lleva a esa segunda oportunidad.
  • Si la decisión es conjunta, libre de manipulación

Tres puntos a tener en cuenta:
  1. El amor debe ser un sentimiento mutuo, que une, un sentimiento de intimidad, de pasión y compromiso.
  2. La confianza como un valor innegociable, ambos deben sentirse cómodos el uno con el otro sin temor a ser cuestionado siempre en las diferencias.
  3. La motivación de esa unión no deben ser factores externos a la pareja, (familia, hijos, solo sexo, miedos, economía, etcétera). La decisión debe ser de pareja.
  4. No olvidar nunca el motivo de la ruptura, de esa primera vez infructuosa que puede poner en peligro la segunda. Si aún existen recelos por parte de uno de los cónyuges, lo sensato es posponer ese proyecto de “volver a probar suerte”.

Claves de éxito en una segunda oportunidad

  • Es importantísimo, si quieres que tu pareja funcione, que seas muy tolerante con la otra persona. A veces, exigimos al otro como si fuésemos dueño de él y la realidad es que esto no es así, pues nadie pertenece a nadie.
  • Basta de sacar trapos sucios del pasado. El pasado es pasado y ya no existe, por lo tanto, no tiene sentido seguir dándole vueltas a algo que ya no está en la vida de la pareja.

En la amistad

No hay muchas diferencias con respecto a la de la pareja ya que se trata de un valor de confianza. Cuando esta falla, tienes que sacar todos tus recursos psicológicos y emocionales para reconsiderar si de surgir una segunda oportunidad, serias capaz de darla. Todo va en función de los valores de cada uno y del concepto que se tenga no solo de la pareja sino de la amistad. No es fácil, y en muchos casos, poco recomendable.

Sin embargo…

Dale tiempo para pensar

Cuando pides una segunda oportunidad a otra persona, la respuesta no tiene por qué ser automática. Es decir, deja que piense y reflexione sobre aquello que quiere hacer. Dale todo el tiempo que necesite y no le presiones con tu impaciencia porque en ese caso, conseguirás el efecto contrario al deseado. Deja que sea la otra persona quien te busque cuando ya sepa su respuesta. Para pedir una segunda oportunidad, conviene ser humilde y hablar con respeto.

Asume el no

Una de las posibilidades es que la otra persona te cierre la puerta y te diga que no. En ese caso, respeta su voluntad y no insistas más aunque te duela. Ha llegado el momento de pasar página.


Reflexiona sobre estos puntos:

  • Escribe cinco razones porque sí darías una segunda oportunidad y el mismo número del porque no; tal vez, después cambies alguna de tus decisiones o te lleve a reflexionar sobre que ha cambiado en ti después de esa primera experiencia poco grata.
  • Revisa tu concepto del amor y busca ejemplos del éxito de aquellos que sí triunfaron en el amor. Trata de saber de qué lado estas. “arriesgo y compruebo hasta donde puedo llegar o me quedo aquí que ya conozco su confort”.
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