María J. M.
María J. M.
ABOGADA
Conocí a Esther Mendoza en una charla que dio para mujeres. Me quedé prendada de cómo hablaba sobre los sentimientos con tanta facilidad y empatía, parecía tener respuesta a cuantas preguntas se hacían en aquella pequeña sala como si cada escenario allí expuesto le fuera familiar.

Fui muy escéptica con el tema del coaching, creía que eran un especie de psicólogos hippies donde todo lo ven positivo. Sin embargo, con ella el enfoque era distinto. Por mi profesión como abogada, el pragmatismo lo he tenido muy desarrollado. Aposté por probar en una consulta con ella y a partir de ahí y durante seis meses, trabaje mis miedos a la soledad y a la necesidad de buscar siempre la aprobación de los demás sin tener en cuenta que era lo que yo quería.

Después de este trabajo personal, reconozco que ha sido una de las mejores inversiones de mi vida, tanto emocional como material. Al fin, aprendí a disfrutar de la soledad y a no buscar la aceptación de los otros.
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